viernes, 24 de enero de 2014

AQUI LES DEJO UN CUENTO MIO BLOGLECTORES



A CONTRA LUZ

Desde mi cabeza soy Dios. Siempre que salgo por ese camino, se las cosas que van a pasar. Cuando niño, siempre escape de las trampas y las bromas pesadas. Cuando me acuesto a dormir, siento que me levanto de la cama o que mi cuerpo se va transformando en objetos que desconozco. Nunca he entendido en que. He viajado a lugares desconocidos en sueños y la palabra precisa nunca ha faltado para ayudar a amigos o desconocidos, la vieja Consolación se sacó un billete de lotería porque dice ella, que yo le dije los tres números, no lo recuerdo. Desconozco los motivos pero en mi cabeza, soy Dios. Una vez de tantas veces me llevaron a casa de un brujo y este me dijo que yo era cagüeiro[1]. Me mataron un chivo arriba y el baño de sangre me dio tanto sueño que estuve durmiendo tres días.  Fueron días duros para mí, sentí que comprendía lo que hablaban los animales. Muchas voces distintas y sombras errantes me rondaban en un constante asedio. Por eso me fui de casa y vivo aquí en el monte, los arboles me mantienen en un ritmo placido. Siento el llamado de la vegetación, voces de colores que arrullan con su canto mi oído.

Hoy amanecí con una desesperación que no puedo controlar, todos los olores a hembra me alborotan. ¿Sentirá Dios estas cosas? ¿Acaso el mundo, su energía, esto que soy tan puro necesita estos deseos de morder y de gritar? Me toco el cuerpo y siento una fiebre que me inunda. Mi cuerpo comienza a cambiar, en la bajada del rio hay un venado hembra. No puedo controlar el cambio, estoy en el suelo temblando. El dolor es soportable al lado de estos deseos insanos. Mi visión cambio, todo lo veo distinto es como si los olores y el aire fueran más intensos. Corro de prisa, a esta velocidad podría partir el viento. Esperame, ya voy, casi te alcanzo. Grito y no es mi voz es un llamado diferente. Un sonido que arrastra mi furia hasta el oído de ella. Sabe que estoy ahí, que voy en camino y me espera. Tengo brisa y fuego dentro, una sola necesidad.
 Nos miramos, sentimos uno frente al otro como si nos conociéramos de otros tiempos. Ella sabe que soy, no le importa. Sus ojos muerden la luz con brillo. Noche intensa de la que no puedo escapar. Nos miramos, sabemos que en el olor del otro se esconde el misterio de los tiempos. La necesidad inextinguible de aparearnos y convertirnos uno en el cuerpo del otro. La huelo en sus partes, huele rico, a carne, a sangre, a celo. Siento como late la sangre en ella, la monto con fuerza. La aguanto duro, mis pesuñas se resbalan con su piel y es un olor que hace que quiera seguir con más fuerza. Es un tiempo breve. Mi cuerpo es un ras de mar, impacto dentro de ella y su cuerpo arrecife resiste. Se estremece. Es maravilloso ser Dios. No lo sentimos llegar, nunca pude imaginar que terminaría así. Un disparo. Caigo al suelo, me ha fallado mi omnipresencia, aun así eyaculo. La veo salir corriendo, ensangrentada y con miedo. Se detiene. Mira hacia atrás, quiere volver. No te quedes, corre, huye has del tiempo una exhalación.
Mi cuerpo comienza a cambiar, podrá morir Dios. Acaso esta es una burla, el castigo a mi arrogancia. Dios ha muerto. Grito. Aun soy un venado. El  bramar de mi garganta se escurre entre los árboles. Mi transformación se acelera, dejo de sentir mi cuerpo físico. Me vuelvo para mirar al cazador. No alcanzo a verlo desde esta perspectiva. Mi cuerpo se ha transformado en un halo de luz.



[1] Hombre con la habilidad mística de cambiar de forma, se dice cambian su forma en árboles o animales.

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